Los dos aparecen siempre en las rutinas para piel grasa, y por eso mucha gente los compra juntos sin saber para qué sirve cada uno. Son distintos y se complementan, pero si tenés que empezar por uno, esto te ayuda a elegir.
Niacinamida (vitamina B3)
Es un regulador. No exfolia ni destapa nada: le dice a la piel que produzca menos sebo, mejora el aspecto de los poros y empareja el tono con el tiempo. Se puede usar todos los días, mañana y noche, y casi nadie reacciona mal. Al 10% con zinc (la fórmula clásica de The Ordinary) es el punto de entrada ideal si tu piel brilla, tiene marcas post-acné o el tono desparejo.
Elegila si: te brilla la cara, tenés manchas de granitos viejos, querés algo que puedas usar sin pensar.
Ácido salicílico (BHA)
Es un exfoliante que se disuelve en grasa, por eso entra en el poro y lo limpia desde adentro. Destapa puntos negros y corta brotes en formación. Como exfolia, no es para todos los días al principio: 2 o 3 noches por semana, en la zona con granitos, y subís la frecuencia si tu piel lo tolera.
Elegilo si: tenés puntos negros, granitos activos, poros tapados en la nariz y el mentón.
¿Se pueden usar juntos?
Sí, y funcionan muy bien en dupla. El orden es: limpieza, salicílico en la zona afectada, esperás unos minutos, niacinamida en todo el rostro, y cerrás con hidratante. De día, siempre protector solar: el salicílico deja la piel más sensible al sol.
Lo que no hay que hacer: usar salicílico y retinol la misma noche, o sumar otro exfoliante (glicólico, scrub) en la misma rutina. Ahí es donde aparece la irritación que después se le echa la culpa al producto.
Si tenés piel sensible
Arrancá con la niacinamida sola dos semanas. Cuando tu piel esté estable, sumá el salicílico una vez por semana.
Productos mencionados
The Ordinary Niacinamide 10% + Zinc 1%
